El restaurante Oria pertenece a Martín Berasategui y tiene una estrella michelín. Está situado en una esquina del Paseo de Gracia, dentro del Monument Hotel, lo que ya lo hace especial desde antes de entrar. Además, el ambiente silencioso, con música de fondo y la gran fuente en el centro le acaban de dar ese aire íntimo que tanto me gusta si voy en pareja.

Lo primero que tienes que saber es que para poder reservar, lo tienes que hacer por internet y dejar una fianza de 40€ por comensal. Está bien pensado para no sufrir anulaciones de última hora o que alguien no se presente, pero quizá no es necesario poner una cuota tan alta, ya que, si reservas para varias personas, el adelanto puede ser un pico.

Menú degustación a medida.

Para mí, lo ideal en estos restaurantes es tomar los menús degustación, pero su precio hace que muchas veces busquemos una opción más económica. En nuestro caso íbamos decididos a tomar el menú ejecutivo (40€) que tienen disponible los mediodías de lunes a viernes, aunque nos lo hubiésemos pensado si hubiésemos sabido antes como funcionaban en el Oria. No tienen un menú degustación prefijado, si no que tú puedes decidir lo que te quieres gastar (entre 50 y 100€) y ellos te hacen un menú degustación a medida con los productos que tengan ese día. Una opción muy a tener en cuenta

El menú ejecutivo consta de 3 primeros, 3 segundos y 3 postres a elegir e incluye agua, una copa de vino y café con petit fours. Además, antes de empezar te encuentras con una grata sorpresa como son dos entrantes cortesía de la casa. Todos los platos que escogimos estaban realmente buenos, con esos toques diferentes que les dan los estrella michelín. Lo más flojo, en mi opinión, son los postres, sobre todo porque ninguno era realmente dulce.

Un detalle que empañó la experiencia.

Aunque me gustó mucho el ambiente, la comida y el servicio hubo un detalle que empañó la experiencia. Cuando nos sentamos nos ofrecieron una copa de cava mientras esperábamos. Nosotros, inocentemente, dudamos pero dijimos que sí, pensando por la manera de ofrecerlo que era un detalle. Nuestra sorpresa fue que antes de marcharnos preguntamos si debíamos algo, pensando que la respuesta sería que no, ya que los 40€ del menú los habíamos pagado por adelantado. Sin embargo, nos dieron una cuenta de 16€, 8 por cada copa de cava, una copa que en ningún caso se nos hubiese ocurrido pedir si no nos la hubiesen ofrecido de la manera que lo hicieron.

No sé cuanta ganancia les supone a ellos este truco, pero no creo que merezca la pena enturbiar la impresión genial que nos llevábamos. En estos detalles muchas veces está la diferencia entre recomendar y no un sitio.

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