Material oposiciones

Este fin de semana han empezado las oposiciones docentes en algunas comunidades y en otras lo harán la semana que viene.

Quien no ha sido opositor no sabe lo que se sufre siéndolo y lo sola que te sientes en muchos momentos del camino. Es una maratón en la que van surgiendo obstáculos que no puedes controlar.

Yo me presenté por primera vez en 2010, al año siguiente de acabar la carrera. Durante todo ese curso fui haciendo trabajillos de monitora para el Ayuntamiento de León, entrenadora de gimnasia artística en el Club Gymnava y monitora substituta en el Supera. Entre los tres trabajos justo me llegaba para pagar la academia de Nortesport y medio subsistir.

Fue un año muy duro porque la ciudad en la que había vivido siempre rodeada de amigos y diversión, de repente se convirtió en una cárcel de la que los amigos se habían ido y en la que yo vivía atrapada entre los estudios y las vueltas en bicicleta para ir de un trabajo a otro.

Sin embargo, el esfuerzo tuvo su recompensa y saqué muy buena nota. Gracias a ella el curso siguiente empecé a trabajar a media jornada como profesora de Educación Física… en Francés! Pero esa es otra historia que ya os contaré.

La siguiente vez que volvieron a salir oposiciones yo me acababa de trasladar a Barcelona y no estudié porque estaba luchando por intentar dedicarme a mi vocación inicial, la gestión deportiva. Por tanto, esta vez solo fui, saludé a muchos amigos, firmé y me marché.

Y así llegamos a las oposiciones de 2018, las mías. Pero esta vez ya no me presentaba en Castilla y León si no en Cataluña. Eso significó que nada de lo que tenía de las anteriores valía porque la ley era completamente diferente. Además, ahora tocaba hacerlo (y defenderlo) en catalán. Yo. de Burgos, con un padre de Los Balbases y una madre de Pedrosa del Príncipe, “vendiendo” mi programación en catalán, ahí es nada.

Mi boda caía después del primer examen y con muchas posibilidades de coincidir con la segunda prueba.

Pero como a mí me gusta darle emoción a las cosas y el reto todavía no me parecía suficiente, le añadí mi boda. En principio, las oposiciones iban a ser a finales de junio, como toda la vida, y nosotros nos casábamos el 5 de mayo, así que no había ningún problema. Pero a la Generalitat no le gusta ponerme las cosas fáciles y decidieron hacer el examen el 14 de abril. De esta manera, mi boda caía después del primer examen y con muchas posibilidades de coincidir con la segunda prueba, si es que pasaba. De hecho, fui a la presentación con una notificación del ayuntamiento de mi pueblo con la citación de mi boda y una carta escrita por mí, rogando que me cambiasen la segunda prueba si me tocaba ese fin de semana. Dando la nota el primer día, justo lo contrario a lo que recomiendan. Olía a fracaso por todas partes.

Esquema de defensa de la programación

Sin embargo, 2018 era mi año y entre mirar zapatos, probarme vestidos y comerme la cabeza por chorradas innecesarias, fui estudiando y preparando una programación sin excentricidades y la cual sabía que podría defender me preguntasen lo que me preguntasen.

Y aquí estoy, acabando mi curso de funcionaria en prácticas. Otro día os contaré como fue eso de hacer la primera prueba de mis oposiciones en Barcelona, irme a casar a Burgos, hacer la segunda prueba, volver a Burgos a la boda de un gran amigo mientras una compañera entregaba mis méritos por mí y finalmente irme de viaje de novios con mi plaza bajo el brazo. Realmente recuerdo la primavera del año pasado como un auténtico caos en el que finalmente todo, inexplicablemente, acabó bien.

Quien da todo lo que tiene no está obligado a hacer más.

Muchísimo ánimo a todos los que estos días os presentáis a oposiciones. Recordad que quien da todo lo que tiene no está obligado a hacer más. Y mucha suerte, porque desgraciadamente, en las oposiciones docentes, la suerte sigue siendo un factor fundamental.

Me encantaría conocer vuestra experiencia con las oposiciones. Déjame un comentario y compartamos lo que hemos vivido por si puede ayudar a otras personas, o al menos sacar una sonrisa en estos últimos días de agobio.

Al final superé las oposiciones docentes

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